Trastorno del Soliloquio

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El soliloquio desde la perspectiva de la psicología, si una persona tiene la costumbre de hablar a solas, esta conducta puede explicarse de dos maneras: tiene algún tipo de trastorno (esto es lo que sucede en algunos casos de esquizofrenia) o es alguien que se encuentra aislado y necesita expresar unas ideas en voz alta. Por otra parte, no hay que olvidar que los soliloquios son bastante frecuentes entre los niños, especialmente en la etapa de la aparición del lenguaje.

El hábito de los soliloquios es una conducta recurrente y normal en determinados
contextos, más que frecuente como asistente para la memoria (recordar un determinado producto que comprar, las llaves, etc), o práctica de conversaciones importantes. una forma de pensar en voz alta, sin esperar respuesta, o como mecanismo de defensa para hacer frente a la soledad. En los niños, es muy frecuente que creen amigos imaginarios cuando no tienen cerca compañeros de juego, algunas veces los soliloquios van acompañados de comportamientos desadaptativos o anormales, con balanceo autístico, debe considerarse que el soliloquio como posible parte de la sintomatología de una patología mayor.

En la vida cotidiana los soliloquios son frecuentes. Los niños por ejemplo, al jugar, hablan solos o se dirigen a amigos imaginarios. Los adultos también practican soliloquios a modo de introspección o de ayuda memoria, por ejemplo cuando solos en sus casas, buscan algo y expresan: ¿Dónde lo habré dejado?.

Cuando estudiamos y repasamos lo aprendido en voz alta, al repetir un número telefónico para memorizarlo, en las ocasiones en que estamos enojados, etcétera, hablamos con nosotros mismos.

Estas conductas son totalmente normales especialmente en personas que viven solas, pero si estamos concientes de que estamos reflexionando, que hay solo un diálogo interno y no pretendemos que nadie externo nos conteste. Sin embargo, si un ser humano habla solo y esto va acompañado de otras conductas que aparecen como extrañas (expresiones violentas o ilógicas, fuera de contexto, con gestos y ademanes dirigidos a seres imaginarios o movimientos corporales de balanceo) puede sospecharse la existencia de una enfermedad mental, como psicosis, trastorno bipolar o esquizofrenia o ser efecto de ciertas drogas o del alcohol.

La palabra soliloquio, que viene del latín soliloquium, significa hablar solo. Así, un soliloquio viene a ser lo mismo que un monólogo. (palabra integrada por “solus” = “solo” y “loquor” que se refiere a la acción de hablar).

En el soliloquio el emisor y el receptor del mensaje son la misma persona, pues se trata de una acción solitaria. Sin embargo, cuando el soliloquio se traslada a un escenario teatral, se introduce una variante: el personaje habla como si estuviera solo pero en realidad se encuentra ante un público que le contempla y escucha.

El acto de hablar solo, el soliloquio, puede entenderse de varias maneras: como una reflexión en voz alta con algún objetivo (por ejemplo, para desahogarse emocionalmente o para practicar un discurso) o bien como una reflexión interior en la que el orador no pronuncia palabras sino que elabora un discurso mental. En cualquiera caso, en un soliloquio hay un componente reflexivo.

 

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