La vida secreta de los playboys árabes

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Excesos y dinero. La reciente muerte de un príncipe de Dubai y un extraño incidente en Beverly Hills con otro príncipe saudita pusieron bajo el foco la polémica vida de estos magnates petroleros.

La temprana y sorpresiva muerte de Rashid bin Mohamed al Maktum con tan sólo 33 años (príncipe herederdo del jeque de Dubai) abrió las puertas a toda una serie de teorías y conspiraciones acerca de las causas reales de su muerte. Se habló de un infarto. Pero bajo la alfombra quedaron escondidas las versiones de un vida de excesos. Un reciente episodio con otro príncipe saudita, de vacaciones en una súper mansión en Beverly Hills, terminó por arrojar luz sobre la polémica vida de estos playboys árabes.

Hamdan bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum_Mohammed Bin Rashid Al Maktoum_reuters_DM

Mientras los súbditos despedían con honores a Rashid, en Beverly Hills una mujer ensangretanda pedía ayuda a gritos desde las rejas de una mansión, ocupada por otro príncipe árabe.

La policía llegó hasta las puertas de la casona y se llevó preso al príncipe Majed Abdulaziz Al Saud, acusado supuestamente de haber intentado forzar a una mujer, una empleada doméstica, a mantener sexo oral.

Drake Madison, del departamento de Policía de Los Angeles explicó que el príncipe, de 28 años, pasó la noche en prisión antes de pagar una fianza de 300.000 dólares.

Testigos dijeron que habían visto a una mujer ensangrentada pidiendo ayuda a gritos al tiempo que trataba de trepar por el muro de la propiedad, según el diario Los Ángeles Times.

El príncipe, que fue también detenido por privación ilegal de libertad, violencia física y amenaza criminal, tiene que comparecer ante los tribunales el 19 de octubre.

Si es condenado, se enfrentará a penas de hasta ocho años de cárcel y 10.000 dólares de multa.

Lo cierto es que muchos miembros de las monarquías del Golfo tienen mansiones multimillonarias en Los Ángeles y no es la primera vez que se enfrentan a las autoridades.

Durante muchos años, fue un secreto a voces que el fallecido y glamoroso príncipe Rashid, que llevó una vida de brillos, entre caballos de carrera, autos deportivos y mujeres hermosas, era un adicto a las drogas y al sexo, según un informe del Daily Beast titulado “Inside the Secret World of Arab Playboys” (Dentro de la vida secreta de los playboys árabes).

Mientras en su reino, el príncipe Rashid fue despedido con pompas reales, en Occidente su muerte puso bajo el foco el mundo secreto de estos magnates que todos los veranos huyen del calor del desierto en Oriente medio y pasan sus días gastando fortunas en libertinajes y desenfrenos occidentales.

El escándalo en la mansión de Beverly Hills no hizo más enfatizar estas sospechas.

Semanas atrás, el jeque Khalid bin Hamad al-Thani de familia real de Qatar tuvo que escapar de los Estados Unidos acusado de conducir su Ferrari amarilla a toda velocidad por las calles de Los Ageneles, mientras se hospedaba también en Beverly Hills, el Wilshire hotel.

Según el Daily Beast, los londinenses están acostumbrados a estos “incidentes”. El flujo de millonarios petroleros ya es un ritual de cada verano, entre los cuales se destaca uno que pasea en un Range Rover bañado en oro.

Los playboys vienen de Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos y Kuwait. Y con ellos viajan sus preciosos autos a un costo de 30 mil dólares cada uno.

Es más, Qatar Airways dedica aviones enteros a transportar los autos de los jeques desde Oriente Medio a Londres.

“Es muy bizzarro”, dice un aristócrata inglés. “Aún hay mesas disponibles para tomar el té en Claridges en julio, pero está absolutamente lleno de árabes. Creo que soy el único inglés cuando voy”.

Todos son extremadamente ricos, dispuestos a gastar fortunas pero también son muy reservados. Responden con monosílabos. Y no dan el nombre. La mayoría tiene entre 21 y 25 años. Llegan a Londres, se dejan crecer el pelo, dejando atrás la estricta vida en sus países. Viajan en verano para pasarla bien antes de regresar a casa y casarse.

Y además son muy exigentes. Todo lo que piden, lo consiguen hoy no mañana.

El fallecido Rashid también visitaba Londres. Con una fortuna personal de 1.900 millones de dólares según Forbes, los excesos de Rashid era notables: fiestas interminables y salvajes en hoteles del centro de Londres, son un ejemplo.

Al parecer, ellas tampoco se quedan atrás. Pero prefieren pasar el verano en París o Londres para hacer shopping. (REUTERS)


 

FOTO: El fallecido príncipe Hamdan bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum, junto a su padre Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, en una foto de 2012./Reuters